UNIDAD 1: ¡NOS PRESENTAMOS!
ESQUEMAS
CONOCIMIENTOS TEÓRICOS DE LA UNIDAD
ACENTUACIÓN
Toda palabra tiene una sílaba tónica y el resto de las sílabas son átonas.
SÍLABA TÓNICA:
Aquella que se pronuncia con mayor fuerza de voz
SÍLABA ÁTONA:
El resto de sílabas que se pronuncian con menor fuerza de voz.
Según el lugar que ocupa la sílaba tónica las palabras pueden ser :
AGUDAS:
Cuando la sílaba tónica es la última.
Las palabras agudas se acentúan cuando terminan en "n" en "s" o en "vocal".
LLANAS:
Cuando la sílaba tónica es la penúltima
Las palabras llanas se acentúan cuando terminan en consonante distinta de "n" o "s"
ESDRÚJULA:
Cuando la sílaba tónica es la antepenúltima
Las palabras esdrújulas se acentúan todas.
SOBREESDRÚJULAS:
Cuando la sílaba tónica se encuentra más allá de la antepenúltima sílaba
Las palabras sobresesdrújulas siempre se acentúan
ACTIVIDADES:
FICHA 1
FICHA 2
FICHA 3 (EL PALACIO DE LA MENTIRA)
FICHA 4 ANTÓNIMOS
FICHA 5
FICHA 6 (EXAMEN)
FICHA 7 (EXAMEN)
FICHA 8
FICHA 9
DICTADO PARA TILDES:
El señor alemán está feliz porque encontró se bastón de bambú.
El ladrón rompió el mástil de aquella embarcación; además tiró al mar un espectacular sillón cuando el huracán se debilitó.
El bárbaro llamado Ángel escondió una brújula, una lámpara y un frágil fósil.
Félix Fernández tomó café y visitó los cráteres de aquel volcán.
El triángulo de las Bermudas está lejísimos.
En la estación el autobús llegó por un túnel.
FÁBULA: EL LEÓN Y EL RATÓN
Érase una vez un león que vivía en la sabana. Allí transcurrían sus días, tranquilos y aburridos. El Sol calentaba tan intensamente, que casi todas las tardes, después de comer, al león le entraba un sopor tremendo y se echaba una siesta de al menos dos horas. Un día como otro cualquiera estaba el majestuoso animal tumbado plácidamente junto a un arbusto. Un ratoncillo de campo que pasaba por allí, se le subió encima y empezó a dar saltitos sobre su cabeza y a juguetear con su gran cola. El león, que sintió el cosquilleo de las patitas del roedor, se despertó. Pilló al ratón desprevenido y de un zarpazo, le aprisionó sin que el animalillo pudiera ni moverse. – ¿Cómo te atreves a molestarme? – rugió el león enfadado – Soy el rey de los animales y a mí nadie me fastidia mientras descanso. – ¡Lo siento, señor! – dijo el ratón con un vocecilla casi inaudible – No era mi intención importunarle. Sólo estaba divirtiéndome un rato. – ¿Y te parece que esas son formas de divertirse? – contestó el león cada vez más indignado – ¡Voy a darte tu merecido! – ¡No, por favor! – suplicó el ratoncillo mientras intentaba zafarse de la pesada pata del león – Déjeme ir. Le prometo que no volverá a suceder. Permita que me vaya a mi casa y quizá algún día pueda agradecérselo. – ¿Tu? ¿Un insignificante ratón? No veo qué puedes hacer por mí. – ¡Por favor, perdóneme! – dijo el ratón, que lloraba desesperado. Al ver sus lágrimas, el león se conmovió y liberó al roedor de su castigo, no sin antes advertirle que no volviera por allí. Pocos días después, paseaba el león por sus dominios cuando cayó preso de una trampa que habían escondido entre la maleza unos cazadores. El pobre se quedó enredado en una maraña de cuerdas de la que no podía escapar. Atemorizado, empezó a pedir ayuda. Sus rugidos se oyeron a kilómetros a la redonda y llegaron a oídos del ratoncillo, que reconoció la voz del león. Sin dudarlo salió corriendo en su auxilio. Cuando llegó se encontró al león exhausto de tanto gritar. – ¡Vengo a ayudarle, amigo! – le susurró. – Ya te dije que alguien como tú, pequeño y débil, jamás podrá hacer algo por mí – respondió el león aprisionado y ya casi sin fuerzas. – ¡No esté tan seguro! No se mueva que yo me encargo de todo. El ratón afiló sus dientecillos con un palo y muy decidido, comenzó a roer la cuerda que le tenía inmovilizado. Tras un buen rato, la cuerda se rompió y león quedó libre. – ¡Muchas gracias, ratón! – sonrió el león agradecido – Me has salvado la vida. Ahora entiendo que nadie es menos que nadie y que cuando uno se porta bien con los demás, tiene su recompensa. Se fundieron en un abrazo y a partir de entonces, el león dejó que el ratoncillo trepara sobre su lomo siempre que quisiera.
ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN (VÍDEOS):
No hay comentarios:
Publicar un comentario